

Ya está lista la ‘casa de descanso’ municipal… hecha con tequio y recursos propios
El 15 de junio de 2025, el H. Ayuntamiento de San Baltazar Loxicha concluyó la construcción de su nueva correccional municipal, una obra íntegramente financiada con recursos propios y levantada con el tequio colectivo de quienes, día a día, sirven a la comunidad desde la puerta del palacio municipal.

Más que un espacio de resguardo, esta infraestructura representa un avance en seguridad, dignidad y respeto a los derechos humanos. Cuenta con dos celdas independientes, baños integrados, ventilación natural, iluminación adecuada y un diseño que garantiza privacidad y condiciones humanas para quienes transitoriamente deban permanecer en ella. Porque en San Baltazar Loxicha, hasta el que anda mal merece un lugar limpio, seguro… y con techo firme.
Y sí, aquí manda la Síndica Municipal —junto con el Alcalde Único Constitucional—, quienes ahora tienen un lugar digno para enviar a “descansar” a los más traviesos del barrio, a quienes se les olvida que el respeto y la armonía comunitaria son la base de nuestra sana convivencia.
Pero lo que realmente distingue a esta obra es cómo se construyó: con el esfuerzo comunitario de los servidores públicos.
Los Topiles de Vara, normalmente imponentes con su bastón de mando, dejaron la vara un rato y tomaron la pala. Los Topiles de Cocina, acostumbrados a preparar el chocolate con pan de las sesiones de Cabildo, mezclaron concreto como si fuera masa de tamales. Y junto a ellos, regidores suplentes y propietarios, síndicos, secretarios y hasta el Presidente Municipal, C. Leovigildo García Bautista, dedicaron sus días de tequio institucional para ayudar a construir estos separos municipales.

La infraestructura, modesta en tamaño pero sólida en intención, refuerza la capacidad del municipio para atender situaciones de flagrancia en coordinación con las autoridades ministeriales y judiciales, siempre bajo el marco del Estado de Derecho.
Y aunque nadie quiere terminar aquí… si llega a pasar, al menos sabrá que su celda fue hecha con orgullo, responsabilidad y el espíritu comunitario que define a los baltazareños.

